Belfast, Norte de Irlanda 2014

Belfast y el Norte de Irlanda, el fin del Reino Unido.

Me despertó la voz del capitán por la bocina, anunciando la llegada en 30 minutos a Belfast, como si fuera una alarma lo ignoré y a los 30 minutos me volvió a despertar el apagado de la máquina del barco. Soñoliento, a las 6:00 AM estaba pisando tierra y saliendo de la estación. Chequé mi GPS y me encaminé hacia el centro de la ciudad, una caminata de un par de horas. 

Durante la caminata se me pegó un joven Escocés, que ya venía con copas de más y crudo, que solo hablaba y hablaba de futbol. Decidí escucharlo hablar de George Best, también de Chicharito al saber que era Mexicano, a pesar de que me importa un comino el futbol, entablé conversación con él y traté de aprender más de su inglés… pero fué en vano, ya que, era un dialecto tan de barrio británico que me sentí como si Austin Powers y su padre empezaran a hablar «English English» (https://www.youtube.com/watch?v=NIaiW1XrzxA), osea con cara de » 😐 si si, George Best… si si Chicharito y las Feshhhh & Cheeeeps». La conversación giró hacia comida típica y después de explicarle que eran las chimichangas y toda la gastronomía alta en carbohidratos que tenemos en México, él empezó a explicarme la comida típica de la región británica… en efecto «Feeeeesshhh and Cheeeeeps», se acabó.

En algún punto de la ciudad el singular compañero de caminata se despidió y tomamos caminos separados. Empezó a llover, cosa que es casi imposible por estos lugares desérticos y calurosos :P.

Estuve esperando bajo la parada de autobuses hasta que cesara la lluvia, mientras contemplaba como una pantalla te anunciaba cuanto faltaba para tu camión, un reflejo de un buen sistema de transporte, algo que aprender para los de aquí de México que son lentos, sucios, inseguros e impuntuales. Mas allá de mi foco de vista estaba St Anne’s Cathedral un edificio romanesco que es como un monumento a la primera guerra mundial, en fin yo no le vi lo guerreresco por ninguna parte, pero sin duda alguna, llama la atención.

Una vez que se calmó la lluvia seguí mi caminata hacia la zona céntrica de Belfast, la urbe empezó a convertirse en cadenas de North Face y Starbucks, pero todo eso fue sepultado por el gran edificio del ayuntamiento. Por fin un edificio que vale la pena admirar, de echo de los pocos edificios por los cuales turistear en Belfast, en dicho ayuntamiento se celebran matineés de cine al aire libre, además de ser un punto de encuentro para pubertos punks que ni sus años les dieron para conocer a Pantera vivo o algún otro grupo bueno extinto. El frío pegaba, después de darle la vuelta al ayuntamiento, decidí entrar a un establecimiento a tomar un chocolate y calentar los huesos.

Me contaron que el George’s Market era el folklor andando, nada mas que un mercado de comida, plantas, fusionado con un mercado de pulgas. Al lado de la estación central de trenes se encuentra un andador de lado del rio Lagan. Después de comprar mi boleto a Dublin para el tren que tomaría dias después, empecé mi caminata a mi alojamiento, recorriendo dicho andador. Mientras el frio empezaba a calar más que a primeras horas de la mañana, es entonces que decidí ponerme mis guantes antes de que mis manos murieran.

El alojamiento quedaba cerca de la Universidad de Belfast, así que una vez dejando mi mochila, me fuí a visitar dicha institución y su jardín botánico. Para ser honesto, dicho edificio me gustó mucho, inclusive mas que la Universidad de Glasgow, aunque es más pequeño, es más accesible. Terminé mi tarde descansando en dichos jardines, preparándome mentalmente para el día siguiente recorrer la costa Norte de dicho país.

 

Eran las 7:00 AM y yo ya estaba esperando el autobús que me llevaría a recorrer la costa norte. El viaje prometía neblina, lluvia y mucho mar más frío que mi congelador.

El camino estaba lleno de puentes, colinas verdes y letreros en «Irish», ya casi alcanzaban las 8:30 AM y el chofer del autobús se paró a desayunar, tiempo que aproveché también para empaquetarme 2 baguettes. Tomado el desayuno, se continuó el camino hasta llegar a un pueblito costero llamado Larne. Durante el camino en la costa, es muy común ver pueblitos con casas en la campiña, cuando me retire a los 124 años, ese sería mi lugar ideal para morir, una costa fría al norte del Norte de Irlanda, así mi cuerpo se momificaría por el frío. Continuando por el camino costero, el mar se notaba agresivo con la campiña Irlandesa, pero al mismo tiempo te llenaba de asombro y calma, yo solo pensaba en arrojarme y nadar rumbo al norte hacia el circulo polar ártico como si fuera un X-Men con poder de anti-hipotermia. 

Llegué a un destino asediado por turistas llamado Carrick-a-Rede Rope Bridge en la región llamada County Antrim, que consta de un puente colgante que une a la costa con una pequeña isla, el chiste en eso es admirar los acantilados en contraste con unas aguas azules, 100% la imagen que nos imaginamos cuando escuchamos Norte de Irlanda. Muy recomendado para caminar un par de horas admirando toda esa postal. El cruzar el puente te hace pensar lo sola que debería sentirse la tierra sin ti, ya que se tambalea y te hace perder tu fe en la anti-gravedad, aparte de luchar contra un viento mata gaviotas.

Tomé el autobús de nuevo rumbo a el destino más famoso de la región el Giant’s Causeway, dicho lugar esta formado por muchos sedimentos y rocas de forma hexagonal o más puramente dicho, formas basálticas, producto de la cristalizacion de lava por actividad volcánica que ocurrió ya hace años, mas o menos los que tiene tu Mamá… ok no, que nenas! El lugar en pocas palabras es asombroso, con el simple echo de los acantilados lo demás pierde significado. El lugar fue nombrado así por que se deriva de una leyenda que dice que un gigante lo construyó, no les digo que ahora así maquillan los fetishes jaja. Como consejo cuando vayan a dicho lugar cuiden sus pasos, me tocó mucha gente que se falseó los tobillos o simplemente se fué de nalgas, por las piedras mojadas, no sean mal pensados.

Seguí con mi travesía sin antes detenerme en uno de los castillos más antiguos de la Isla Irlandesa, el Castillo Dunluce, construcción medieval a orillas de un acantilado cuyo acceso es por medio de un puente que si estornudas se cae. El acceso esta prohibido, ya que el simple echo de toser al lado del castillo, le podría causar gripe jaja. Dicho castillo al igual que el Giant’s Causeway, son conocidos tambien por salir como portadas en un disco de Led Zeppelin, Houses of the Holy.

Dando una vuelta por Portrush decidí regresar a Belfast, mucho asombro por este día nublado, con neblina y cansado por las caminatas en ese último día en territorio del Reino Unido, opté por dormir sin antes tomarme una rica cerveza en un bar para consiliar el sueño y continuar descubriendo mas lugares que ni Americo Vespucio llegó a conocer.

Continuará…

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