Nantes, Francia 2014

Nantes, Francia, duques y máquinas.

Me dirigía hacia una de las zonas mas eco-culturales de Francia, Nantes. Región de varios proyectos auto sustentables y hogar de varios científicos y entusiastas de este movimiento. Aunque la ciudad no refleja mucho este aspecto, las afueras si, bordeando la riviera del rio Loire, con granjas autosustentables , huertos con productos orgánicos y caminos extensos para bicicleta. Como agregado, es la región en la que nació el conocido novelista/escritor/poeta Jules Verne.

Nantes es una ciudad muy tranquila, no hay muchos automóviles, sus calles son angostas y su poca población no es muy bulliciosa. Es una ciudad para conocer en un par de días con pocas curiosidades que llaman la atención.

Al salir de la estación central de trenes, caminando apenas unos cientos de metros, se encuentra el Castillo de los Duques de Brittany (o Château des ducs de Bretagne en francés) llamado asi por que data de los tiempos en que esa región era un reino aparte de Francia llamado Brittany que se extendía hasta lo que hoy es el Reino Unido. Este castillo alberga un museo donde se da a conocer este tipo de detalles y la historia del puerto de Nantes.

Entre calles estrechas uno va descubriendo muchos templos, en los que se encuentran la Catedral de San Pedro y de San Pablo, con tintes góticos y que resguarda tumbas del renacimiento, así como también, la iglesia de la Santa Cruz y la iglesia de Notre Dame de Nantes. Contigua a esta última, nos encontramos con la plaza Royal, lugar de reunion de lugareños y pubertos, que gustan de tertulias vespertinas (soné a Jaimito el Cartero). Y si quieres caminar más, puedes dar con la iglesia de Notre Dame de bon Port.

Una vez mas, en las incontables veces en Europa, me agarró la lluvia, para mi fortuna esto pasó a dos cuadras de donde me quedaría a dormir 2 noches para recuperar pila y que mejor que en una ciudad no tan bulliciosa. El siguiente día después de visitar un mercado de pulgas y antigüedades, me fuí a aventurar al muelle. Encontrándome en el camino con muchas mini plazas, en las cuales está la plaza Graslin y Cours Cambrone, para por fin llegar al Quai de la Fosse, el muelle para que me entiendan.

Del otro lado del muelle, se encuentra un Carrusel mecánico un poco tétrico de día pero en la noche se cubre de luces. En una explanada adjunta está uno de los atractivos de la ciudad, un lugar llamado «Les Machines de l’ile», es un edificio tipo hangar que expone animales gigantes mecánicos, y se mueven en efecto. Está inspirado en la mente torcida del héroe local Julio Verne y nuestro amigo Da Vinci. Lo más común es el paseo en el Elefante mecánico, pero esta vez solo me tocó verlo estacionado (así ha de estar el boleto).

Pasando el medio día, hice una visita al museo Dobrée y su fascinante arquitectura del siglo XV, un lugar muy bonito y lo mejor de todo,solo (que gran ciudad), me quedé un rato en el lugar fantaseando con la época que representaba dicha construcción. A una sola cuadra está el Museo de Historia Natural de Nantes, un edificio neoclásico y con una interesante variedad de colecciones de animales y taxidermia.

Terminé el día visitando un jardin japonés en la zona norte de la ciudad que quedaba a 2 cuadras del hotel, así que no perdía nada en darle un vistazo. Duré poco, ya que me sorprendió una lluvia aun más fuerte que las primeras, que hizo que abortara la misión y regresara.

Una zona muy húmeda pero imposible de olvidar. La antigua Britania.

Continuará…

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